¡La Urología
sin fronteras!
Nuevos y futuros colegas conversan con los profesionales más destacados de la familia urológica mundial.
Dr. Fernando Gómez Sancha
Tras cursar Medicina en la Universidad Complutense, se especializó como cirujano urólogo en el Hospital Universitario de La Princesa, en Madrid.
Obtuvo una superespecialización en urología reconstructiva en el Instituto de Urología de Londres con el profesor A.R. Mundy. Fue cofundador del Instituto de Cirugía Urológica Avanzada (ICUA) en Madrid y pionero en España de la vaporización fotoselectiva de la próstata GreenLight (PVP) para la hiperplasia benigna de próstata (HBP), de la crioablación y del método HIFU para el cáncer de próstata.
Es jefe del Servicio de Urología y Cirugía Robótica de ICUA – Clínica CEMTRO, en Madrid, donde se especializa en la prostatectomía láser, con el uso de los láseres GreenLight y Holmium, así como en la prostatectomía radical. Trabaja también en la Clínica Hill de Sofía, en Bulgaria, donde realiza prostatectomías con láser. Fue uno de los primeros en adoptar el láser GreenLight y ha formado a cirujanos en su uso en cientos de hospitales de todo el mundo.
Actualmente combina el trabajo clínico con la actividad académica y docente, participando activamente en conferencias y en la formación de otros médicos en todo el mundo.
En 2018 fue premiado por su trabajo en el Protocolo de Atención Personalizada al Paciente. Ha realizado más de 10.000 intervenciones de HoLEP y está considerado uno de los mejores del mundo en esta técnica.
La siguiente entrevista se realizó en el marco de las 45.ª Jornadas Urológicas de Atenas. Transcripción y edición del texto: Theodoros Spinos, médico residente de Urología, miembro del equipo de redacción del Newsletter.
Theodoros Spinos (T.S.): ¿Qué le inspiró a dedicarse a la Urología?
Dr. Fernando Gómez Sancha: Mi intención inicial era formarme en Cirugía General. Sin embargo, a medida que fui adquiriendo experiencia clínica, tomé cada vez más conciencia de las importantes exigencias asociadas a esa especialidad, en particular el gran número de intervenciones urgentes y la necesidad frecuente de operar hasta bien entrada la noche. Eso me llevó a replantearme mi trayectoria y a explorar otras especialidades quirúrgicas.
Me pareció sencillamente demasiado exigente, así que me pasé a la Urología, y creo que fue una decisión muy acertada. La Urología destacaba como una excelente opción: ofrecía una práctica diversa e intelectualmente estimulante y permitía a la vez una vida profesional más equilibrada y sostenible. No tenía que hacer tantas guardias ni tantas operaciones nocturnas. Encontré en la Urología una especialidad quirúrgica asombrosamente bella.
T.S.: ¿Quiénes fueron sus mentores principales al comienzo de su carrera y cómo influyeron en su desarrollo?
Dr. Fernando Gómez Sancha: Bueno, tuve varios mentores a lo largo de mi carrera. Mi jefe de servicio durante la formación fue especialmente importante. Durante la residencia, como me encantaba la cirugía, iba dos veces por semana a un hospital privado a ayudar en cirugía general con un cirujano que me enseñó muchísimo sobre técnica operatoria y cirugía abdominal. Tuvo una influencia enorme en mi desarrollo.
Más tarde fui a Londres a trabajar con Tony Mundy en reconstrucción uretral, y aquella experiencia fue inspiradora en muchos sentidos. Creo que es importante buscar estas figuras a lo largo de la carrera, porque te aportan muchísimo. Te moldean, te ayudan a crecer y te orientan hacia el camino correcto.
T.S.: Curiosamente, nosotros hemos entrevistado al profesor Tony Mundy.
Dr. Fernando Gómez Sancha: Sí, Tony es todo un personaje. Es un hombre increíblemente inteligente, un excelente maestro y alguien que tuvo una influencia profunda en mi vida. Me dio una perspectiva mucho más amplia de la Urología.
Cuando vienes de España —e imagino que en Grecia ocurre algo parecido— haces la residencia en un hospital corriente. Después, cuando visitas uno de los centros punteros del mundo y trabajas junto a un cirujano de renombre internacional, aprendes una cantidad enorme. Te das cuenta de que estás tratando con una persona excepcionalmente inteligente, que trabaja muchísimo y que inspira confianza.
Aprendes a apreciar lo que has aprendido en tu propio país y a valorar a tus compañeros, pero también empiezas a entender cómo llega la gente a ese nivel de excelencia y qué hace falta para alcanzarlo tú mismo.
T.S.: A usted se le atribuye en gran medida el desarrollo y la estandarización de la enucleación con láser GreenLight. ¿Qué le llevó a adoptar esta tecnología para la cirugía de la obstrucción prostática benigna y cómo evolucionó su técnica? En su opinión, ¿sigue siendo GreenLight una opción en 2026?
Dr. Fernando Gómez Sancha: Estaba empezando mi carrera profesional cuando recibí la llamada de un amigo en Londres, el doctor Gordon Muir. Me dijo: "Estamos usando este láser. Es increíble, los pacientes no sangran".
Por aquel entonces yo había vivido un caso muy difícil. Operé a un sacerdote anciano que empezó a sangrar de forma importante durante la cirugía. Se deterioró, desarrolló un edema pulmonar y sufrió un infarto en la mesa de quirófano. A pesar de varios días de esfuerzos intensivos, finalmente falleció. Aquella experiencia me afectó profundamente y me motivó a buscar alternativas menos mórbidas y con menos riesgos.
Así fue como me interesé por el GreenLight. La vaporización con GreenLight resultaba impresionante porque los pacientes se recuperaban rápido y a menudo podían irse a casa poco después de la cirugía. Sin embargo, pronto reconocí sus limitaciones en próstatas grandes. Vaporizar grandes volúmenes de tejido sencillamente no es muy práctico.
Empezamos a experimentar con distintos planteamientos: vaporizar los lóbulos laterales enucleando el lóbulo medio, y después vaporizar la parte anterior de la próstata enucleando conjuntamente las porciones inferiores de los lóbulos laterales y el lóbulo medio. Esto derivó en la incisión a las 12 en punto, marcando una línea blanca en el ápex y, finalmente, enucleando el tejido como una pieza en forma de herradura tras dividir la comisura anterior.
Con el tiempo, esto se convirtió en la enucleación con GreenLight (GreenLEP) y en la enucleación en bloque con GreenLight. Para mi sorpresa, las tasas de incontinencia postoperatoria fueron muy bajas. Observamos cifras en torno al 5-6 %, mientras que las publicaciones sobre enucleación con holmio de aquella época hablaban a menudo de un 25-30 %. Esto me hizo comprender la importancia de preservar la mucosa esfinteriana para mantener la continencia postoperatoria.
Sigo creyendo que el GreenLight tiene su papel. Nosotros ya no lo usamos porque pasé a la enucleación con holmio y, finalmente, al HoLEP en bloque. Una de las razones fue que la enucleación con GreenLight exige manipular mecánicamente el plano quirúrgico con la punta del cistoscopio. Tenía la sensación de que eso podía someter al esfínter a una tensión añadida. Cuando pasamos a la enucleación con holmio, que depende menos de la fuerza mecánica, nuestras tasas de incontinencia bajaron de alrededor del 5-6 % a aproximadamente el 2 %.
Para ser completamente honesto, llegó un momento en que tuve que operar a mi hermano. En aquel momento yo tenía gran experiencia tanto en la enucleación con GreenLight como en el HoLEP en bloque. A la hora de decidir qué procedimiento realizar en alguien a quien quería profundamente, elegí el HoLEP. Una vez tomada esa decisión, ya no podía justificar ofrecer la enucleación con GreenLight como mi opción principal para los demás pacientes.
Dicho esto, el GreenLight sigue teniendo valor. Es una opción excelente para pacientes de alto riesgo y continúa dando buenos resultados en muchos servicios de todo el mundo. La limitación de las técnicas de cavitación que no extirpan por completo el adenoma es la mayor tasa de reintervención. Eso es lo que me convierte en un defensor tan firme de la enucleación.
Cuando enucleas completamente el adenoma, la mejoría de los síntomas es máxima. Los pacientes siguen satisfechos 10 o 15 años después y las tasas de reintervención son bajísimas. Es una operación muy convincente porque sabes que estás proporcionando un alivio duradero de los síntomas urinarios.
T.S.: Con frecuencia hay confusión entre vaporización, vapoenucleación y enucleación en la cirugía con GreenLight. ¿Podría aclarar brevemente estos conceptos y sus indicaciones?
Dr. Fernando Gómez Sancha: En realidad hay dos extremos.
Un extremo es la vaporización, cuyo objetivo es simplemente crear un canal a través de la próstata. Cuando se habla de "vaporización anatómica" se hace referencia a intentar identificar el plano entre el adenoma y la cápsula y llevar la vaporización hasta ese nivel.
Sin embargo, comprobamos que la vaporización anatómica no lograba la misma reducción del PSA que la enucleación. Por mucho que te esfuerces en retirar todo el tejido adenomatoso, inevitablemente queda algo.
En el otro extremo está la enucleación. La enucleación tiene un punto final muy claro: una fosa prostática completamente vacía. Incluso puedes comprobarlo de forma intraoperatoria con ecografía transrectal.
Entre esos dos extremos hay muchas variantes y muchos nombres: vapoenucleación, enucleación del lóbulo medio con vaporización de los lóbulos laterales, etcétera. Pero el principio es sencillo. En última instancia, la terminología importa menos que entender qué tejido se está retirando realmente.
T.S.: Usted fue pionero de la técnica en bloque en el HoLEP. ¿Cómo desarrolló este abordaje y qué ventajas ofrece?
Dr. Fernando Gómez Sancha: Bueno, tuve la gran fortuna de que me invitaran a Bulgaria todos los meses durante los últimos 16 años. En total, probablemente he volado allí cerca de 200 veces. Normalmente hacíamos sesiones quirúrgicas de cuatro días en las que realizábamos entre 25 y 30 enucleaciones. Si me permite decirlo, eso crea un laboratorio de experimentación extraordinario.
Operas a un paciente tras otro, de forma continua durante cuatro días. Cuando se te ocurre una idea o te preguntas "¿podría hacer esto de una manera mejor?", tienes una oportunidad excepcional de comprobarlo de inmediato y ver qué funciona y qué no. Algunas ideas funcionan bien en determinadas anatomías o poblaciones de pacientes, y otras no. Después de 16 años operando en Bulgaria y de más de 10.000 enucleaciones, creo que he depurado el procedimiento hasta un punto en que ya está bastante maduro. A estas alturas solo caben modificaciones menores, y la técnica lleva bastante tiempo estable.
Por supuesto, uno observa correlaciones entre las modificaciones técnicas, los tiempos operatorios, complicaciones como el sangrado y los resultados de los pacientes. Es un proceso continuo de evolución.
En un momento dado sentí que todo el conocimiento acumulado debía compartirse. Por eso empecé a publicar vídeos quirúrgicos en YouTube. Sorprendentemente, diría que eso ha tenido más impacto que publicar en muchas revistas prestigiosas. Puede que ni siquiera publicar en revistas como JAMA hubiera tenido el mismo alcance. YouTube permite que los conceptos y las técnicas quirúrgicas se difundan por todo el mundo casi al instante.
T.S.: Es usted, sin duda, uno de los cirujanos con mayor volumen de HoLEP del mundo en este momento. Según su experiencia, ¿cuáles son las tasas reales de incontinencia postoperatoria tras un HoLEP y qué factores contribuyen a ella?
Dr. Fernando Gómez Sancha: Una vez visité la India y conocí a un urólogo que había realizado 15.000 HoLEP. Hace cuatro o cinco casos al día, así que es difícil competir con esas cifras. El mundo es un lugar muy grande, y países como la India o China tienen cirujanos que operan volúmenes extraordinariamente altos. Así que, aunque yo he operado mucho y he tratado a muchos pacientes, siempre hay alguien con aún más experiencia.
Una de las contribuciones más importantes a la evolución del HoLEP ha sido el énfasis en preservar la mucosa esfinteriana y proteger el esfínter. Cuando el profesor Peter Gilling introdujo la enucleación, el simple hecho de realizar el procedimiento por vía endoscópica en lugar de mediante cirugía abierta ya era un avance enorme.
En aquel momento, los cirujanos que practicaban la prostatectomía abierta también observaban incontinencia de esfuerzo postoperatoria, de modo que el problema no era exclusivo del HoLEP. El abordaje endoscópico con láser ofrecía ventajas significativas, en particular menos sangrado y menor morbilidad quirúrgica. Con el tiempo, sin embargo, empezamos a preguntarnos si podíamos preservar mejor el esfínter. Con la técnica clásica de disección circunferencial, avanzar desde las seis hasta las doce en punto a menudo provocaba la desepitelización del esfínter, lo que aumentaba la probabilidad de incontinencia de esfuerzo temporal.
Hoy, en una serie de 750 pacientes que publiqué, observamos tasas de incontinencia de aproximadamente el 2 % en próstatas menores de 120 gramos y en torno al 5-7 % en próstatas mayores de 150 gramos. Sin embargo, a los tres meses la tasa cae por debajo del 1 % en todos los grupos de pacientes.
Creo que son cifras muy aceptables y que puede resultar difícil mejorarlas mucho más. Si hay cirujanos que siguen comunicando tasas del 20, el 25 o incluso el 30 %, entonces me parece importante revisar estos conceptos más nuevos. Es perfectamente posible realizar una enucleación endoscópica protegiendo eficazmente el esfínter. Esa ha sido, a mi juicio, la aportación clave.
T.S.: Teniendo en cuenta los resultados funcionales y la calidad de vida, ¿sigue defendiendo la enucleación endoscópica anatómica frente a la RTU y a las terapias mínimamente invasivas? Querría también matizar la pregunta: muchos cirujanos tienen miedo al empezar con el HoLEP porque han oído hablar de la incontinencia y temen a ese uno o dos pacientes que puedan acabar necesitando un esfínter artificial.
Dr. Fernando Gómez Sancha: Siendo sincero, hace bastante tiempo que no me encuentro con un paciente que necesite un esfínter urinario artificial.
Como decía antes, creo que el problema de la continencia asociado a la enucleación está esencialmente resuelto. Operamos a todo tipo de pacientes. Algunos son extremadamente frágiles. Otros tienen vejigas gravemente comprometidas con hiperactividad del detrusor establecida. Algunos padecen enfermedades como la miastenia gravis o el párkinson. En esos pacientes no es realista esperar una continencia perfecta inmediatamente después de retirar la sonda.
En la práctica real encontramos de vez en cuando una incontinencia leve, pero en general no es un problema mayor. En un número reducido de pacientes especialmente molestos por escapes menores hemos usado ocasionalmente un cabestrillo o un minicabestrillo. Sin embargo, esas situaciones se han vuelto muy raras.
Por supuesto, estos son mis propios resultados. Otros cirujanos pueden lograr resultados similares, quizá no de inmediato, pero sí con el tiempo. Si se aborda el proceso de aprendizaje correctamente, se entiende la anatomía, se aprenden los principios quirúrgicos clave y se aprovechan los excelentes materiales educativos y vídeos disponibles hoy, no creo que la incontinencia postoperatoria deba seguir siendo un problema importante.
Mi mensaje es sencillo: si alguien se acerca a la enucleación de forma temeraria, sin mentoría, sin entender la anatomía y sin dominar los pasos del procedimiento, tendrá dificultades. Pero esas complicaciones no las causa la enucleación en sí: son consecuencia de realizar el procedimiento incorrectamente.
T.S.: Dirige un curso internacional de formación muy valorado en Sofía. ¿Cómo entiende su papel en la educación quirúrgica global?
Dr. Fernando Gómez Sancha: A lo largo de los años hemos recibido a más de 600 cirujanos visitantes en Bulgaria. Al principio enseñábamos técnicas con GreenLight y después pasamos al HoLEP. Muchos de los expertos que hoy viajan por el mundo haciendo cirugía en directo se formaron en lo que ha acabado conociéndose como la escuela búlgara.
Lo bonito del programa es que los visitantes observan entre 25 y 30 casos en cuatro días. Es una experiencia verdaderamente inmersiva que les permite comprender no solo los aspectos técnicos del procedimiento, sino también los principios y conceptos que lo sustentan.
He visto a muchos cirujanos volver a casa y reproducir el procedimiento con éxito, incluso sin tener un mentor local. También he visto a muchos urólogos experimentados pasar de las técnicas clásicas en tres lóbulos a la enucleación en bloque con liberación apical precoz y preservación de la mucosa esfinteriana. Suelen decirme que sus resultados mejoraron de forma espectacular.
Para mí, Bulgaria ha sido el lugar donde más he aprendido. Los casos allí son a menudo extremadamente exigentes. Muchos pacientes consultan muy tarde, con frecuencia con sonda, con próstatas muy grandes, volúmenes glandulares enormes, anatomías complejas y, a veces, cálculos vesicales masivos. Recuerdo a un paciente al que le extrajimos 124 cálculos durante un HoLEP.
Poder compartir esa experiencia acumulada a través de los programas de formación y de YouTube ha sido probablemente mi mayor contribución. Mucha gente ha tomado estas ideas y ha construido sobre ellas. Lo bonito está en poder compartir el conocimiento, de modo que lo que ocurre hoy en un quirófano pueda verlo y aprenderlo mañana cualquier cirujano del mundo.
T.S.: Vemos que se lanzan constantemente nuevas tecnologías láser. Al principio teníamos el láser Holmium-YAG, después el Tulio-YAG continuo, luego el TFL, que puede funcionar en modo pulsado y continuo. Después llegaron modificaciones de los fabricantes de Holmium-YAG, tenemos la tecnología Magneto, que reduce la potencia de pico. Muy recientemente aparecieron generadores de Tulio-YAG pulsado y también, hace muy poco, un TFL de alta potencia de pico. En su opinión, ¿cuál es la tecnología láser ideal y cuáles son los ajustes ideales para realizar una enucleación endoscópica anatómica? Me gustaría también un breve comentario sobre las tecnologías más recientes.
Dr. Fernando Gómez Sancha: Cuando se introdujo el HoLEP, el mercado era muy pequeño. Solo un puñado de cirujanos en todo el mundo hacía enucleación, así que había pocos incentivos para que la industria invirtiera fuertemente en investigación y desarrollo. El mercado de la cirugía de la litiasis era mucho mayor, y creo que ese fue el principal motor de muchos avances tecnológicos. Hoy, sin embargo, el mercado del HoLEP crece rápidamente y las empresas empiezan a ver la enucleación de otra manera. Están invirtiendo en innovación, lo cual es excelente, porque un cirujano solo es tan bueno como los instrumentos de que dispone. Todos estos desarrollos tecnológicos han hecho la enucleación más fácil y más eficiente. Si siguiéramos usando los sistemas de vídeo, los láseres y el equipamiento de los primeros tiempos, aún tendríamos muchas de las mismas limitaciones.
La modulación de pulso en los sistemas de holmio y los desarrollos sofisticados de los láseres de fibra de tulio han mejorado significativamente la hemostasia y han facilitado la cirugía. Junto con las mejoras de la técnica, estos avances tecnológicos han hecho la enucleación mucho más práctica.
Personalmente prefiero los láseres de alta potencia de pico. La potencia de pico determina el tamaño de la burbuja de ebullición explosiva que se genera con cada pulso, y esa burbuja se comporta casi como unas tijeras que abren el plano anatómico. Al usar ajustes de holmio con alta potencia de pico, la disección resultante tiende a seguir el camino de menor resistencia, que suele ser el plano quirúrgico natural.
Esa es probablemente mi tecnología preferida. Sin embargo, esta misma mañana estuve operando con un láser de fibra de tulio. Pueden usarse distintas tecnologías con eficacia, y a menudo la elección depende del equipamiento que haya comprado el hospital.
Hoy por hoy situaría en primer lugar los sistemas de holmio con modulación de pulso avanzada. Me alegra ver que las compañías introducen modificaciones innovadoras, porque mejoran realmente la práctica quirúrgica diaria. En mi práctica en Madrid hacemos habitualmente cinco o seis HoLEP en una sola tarde. Podemos trabajar de tres a nueve y completar seis casos en ese periodo, porque muchos procedimientos duran solo 30 o 40 minutos. Esta eficiencia es posible no solo por la experiencia y el trabajo en equipo, sino también porque los sistemas láser modernos ofrecen una hemostasia excelente. En lugar de centrarnos en controlar el sangrado, podemos concentrarnos por completo en desarrollar los planos quirúrgicos.
T.S.: Recientemente ha publicado un libro sobre su técnica de AEEP y sus trucos quirúrgicos. ¿Qué le motivó a emprender este proyecto y cómo ha sido la acogida?
Dr. Fernando Gómez Sancha: Es un libro muy personal.
No quería repetir información que ya recogen las guías clínicas. También creo que, por desgracia, buena parte de la investigación publicada sobre enucleación es metodológicamente débil. Muchos estudios, ya sean unicéntricos o multicéntricos, hacen difícil extraer conclusiones significativas. Sencillamente no hay financiación suficiente para llevar a cabo los grandes ensayos aleatorizados de alta calidad que permitirían responder adecuadamente a muchas de estas preguntas.
El libro representa, por tanto, mi interpretación personal del campo y mi manera de abordar la cirugía.
Sentía que muchas de estas ideas serían difíciles de publicar en una revista tradicional. En un libro, en cambio, podía hablar de cómo me comunico con los pacientes, de cómo recomiendo montar un servicio nuevo, de cómo enfoco el aprendizaje, de cómo organizo el quirófano y de cómo pienso sobre distintos aspectos de la enucleación. Es sin duda una perspectiva personal, pero creo que precisamente eso es lo que la hace útil. He recibido comentarios maravillosos de colegas que agradecen esta visión menos científica y más práctica de la enucleación.
La idea surgió de nuestro programa educativo en España. Cada dos semanas organizábamos una sesión formativa con cinco casos de HoLEP y cuatro urólogos visitantes. Lo hicimos en colaboración con una compañía farmacéutica durante cuatro años. Tras recibir a muchos visitantes, la compañía acabó preguntándome si me interesaría escribir un libro. Al principio era bastante reticente y más bien perezoso con la idea. Pero finalmente decidí hacerlo. Invertimos un esfuerzo importante en las ilustraciones y las explicaciones visuales, que ayudan a comunicar conceptos complejos. Me alegra mucho que el libro haya resultado útil para tantos colegas.
T.S.: ¿Ha visitado Grecia antes? ¿Tiene algún destino favorito?
Dr. Fernando Gómez Sancha: Mi primer contacto con Grecia llegó a través de un estudiante de medicina griego que visitó Madrid cuando yo era también estudiante. En aquella época yo organizaba programas de intercambio y él me fascinó. Era increíblemente filosófico, y esa fue mi primera introducción a la cultura griega. Desde entonces he viajado a Grecia varias veces. El lugar que mejor conozco es probablemente Tesalónica, y espero tener la oportunidad de visitarla más a menudo en el futuro.
Grecia es un país extraordinario con gente maravillosa. Siempre me ha fascinado su historia, sus filósofos y el rico patrimonio cultural que sigue moldeando la sociedad griega actual. Es un país que admiro enormemente.